En 1921, Frederick Banting y Charles Best, bajo la dirección de John Macleod en la Universidad de Toronto, aislaron insulina de extractos pancreáticos caninos. El bioquímico James Collip desarrolló entonces un proceso de purificación, haciendo que el extracto fuera seguro para el uso humano. Este descubrimiento transformó la diabetes tipo 1 de una enfermedad mortal a una afección controlable, lo que le valió a Banting y Macleod el premio de 1923. Nobel Premio.











