El Difusor Reflectante Perfecto, también conocido como blanco perfecto, es una superficie teórica idealizada que se utiliza como estándar de referencia en colorimetría y espectrofotometría. Se define como una superficie que refleja el 100 % de la luz incidente en todas las longitudes de onda del espectro visible y la refleja de forma perfectamente difusa (reflectancia lambertiana), lo que significa que su brillo es uniforme desde cualquier ángulo de visión.





