Los sistemas en tiempo real se clasifican como "rígidos" o "flexibles" según las consecuencias de no cumplir con un plazo. En un sistema de tiempo real estricto, no cumplir con un plazo supone un fallo total del sistema, como en un sistema de frenos antibloqueo. En un sistema de tiempo real flexible, no cumplir con un plazo conlleva una disminución del rendimiento, pero no un fallo catastrófico, como en la transmisión de audio y vídeo en directo.





