Para un fluido newtoniano, viscosidad es una función de la temperatura y presión pero no la velocidad de cizallamiento. En los líquidos, la viscosidad disminuye significativamente a medida que aumenta la temperatura, ya que una mayor energía térmica permite que las moléculas superen con mayor facilidad las fuerzas intermoleculares cohesivas. Por el contrario, en los gases, la viscosidad aumenta con la temperatura, puesto que las colisiones moleculares más frecuentes a velocidades más altas dan lugar a una mayor transferencia de momento.





